Historia de la lengua árabe

Historia de la lengua árabe

El origen

En referencia a Sem, hijo de Noé mencionado en la Biblia, las lenguas semíticas forman un grupo lingüístico usado en Oriente Medio desde la Alta Antigüedad. Por número de hablantes, las más usadas hoy son: el árabe (cerca de 500 millones), el amárico (cerca de 30 millones), el hebreo (cerca de 8 millones), el tigriña (cerca de 7 millones) y el maltés (400 000). Se caracterizan por el predominio de raíces trilíteras y por las letras enfáticas (de mayor resonancia) y guturales. Hasta el siglo VI a. C., el arameo era la lengua semítica más usada —razón por la cual muchos historiadores afirman que Cristo predicó probablemente en esa lengua. Desde la llegada del islam y las conquistas musulmanas, fue el árabe el que se impuso ampliamente.

El árabe preislámico

El árabe preislámico comprendía los dialectos del Yemen y del Hiyaz, llamados respectivamente himyarita y qurayshí. Impuesto por el árabe coránico y por el habla de los primeros musulmanes —principalmente de La Meca y Medina—, se impuso finalmente el dialecto qurayshí. No obstante, los lexicógrafos y gramáticos se basaron en el conjunto de la península (excluyendo los extremos) para registrar la lengua; ese conjunto constituyó con el tiempo el árabe literal moderno, cuyo papel litúrgico le otorgó una importancia particular.

El origen del nombre «árabe»

Los diccionarios árabes asocian la raíz de la palabra ‘arab a la noción de «expresión». Algunos investigadores vinculan su etimología a la palabra «arâbâh», que designa el desierto en arameo; podría así referirse a los beduinos, los hombres del desierto, es decir las tribus nómadas de la península arábiga.

Mitología de la península arábiga

Según los relatos preislámicos, los árabes del sur de la península tendrían por antepasado a un tal Qahtán, y sus primos del norte a un tal Adnán. Los historiadores árabes dividen tradicionalmente a los árabes en «‘ariba» (árabes «de origen») y «musta‘riba» (pueblos arabizados que hablaban perfectamente el árabe). La transcripción más antigua del árabe «clásico» data del año 328: la «inscripción de Namara», descubierta en 1901 y escrita en alfabeto nabateo.

El árabe como lengua oficial

El árabe se convirtió en lengua oficial y administrativa del estado omeya en época de ‘Abd al-Mālik ibn Marwān, en sustitución del griego, lo que dio lugar a un gran trabajo de traducción de los textos oficiales. Más tarde, a principios del siglo IX, el estado abasí creó la célebre Casa de la Sabiduría, con sede en Bagdad, que emprendió un inmenso trabajo de traducción de textos griegos, persas e indios.

El árabe como lengua literaria

El árabe ha sido desde siempre una lengua de literatura a través de la poesía. Mucho antes del islam, los pueblos árabes producían una poesía muy elaborada, tanto en la métrica como en los temas, transmitida oralmente pero no por ello menos rica. La producción escrita se desarrolló con el florecimiento del islam, dando vida a todas las ciencias y formas literarias que conocemos.

Lexicografía

El árabe dispone de un vocabulario muy rico: cerca de un centenar de palabras para los estados amorosos, casi 500 para designar al león, y más de mil entradas para el camello —tema ligado a la importancia del dromedario en la vida beduina. Aunque algunas cifras sean exageradas, el léxico que ofrecen los diccionarios es vastísimo. Ello se explica porque los lexicógrafos definieron un área amplia de la península, considerada el espacio donde la lengua era «pura», al margen de influencias vecinas; como el vocabulario variaba de una región o tribu a otra, se consignó un léxico riquísimo. Según Maurice Gloton (Une approche du Coran par la grammaire et le lexique), el Corán emplea exactamente 1726 raíces, para un total de cerca de 5000 términos.

Cursos de árabe

La búsqueda de la excelencia en la enseñanza. Descubra mis cursos de árabe coránico y de tafsir (exégesis del Corán) en línea. INSTITUTO IMTIYAZ

Para ir más lejos

Para profundizar, descubra nuestro método de árabe coránico y nuestros cursos en línea y presenciales.